domingo, 30 de marzo de 2014

EL ENIGMA DE ROSMEAD







Hay sucesos relacionados con los OVNIs que irremediablemente están condenados a convertirse en impenetrables rarezas inexplicables, cualesquiera que sea su naturaleza. Uno de estos hechos paradigmáticos fusionados con el enigma de los No Identificados ocurrió en el continente africano y hasta el día de hoy ha sido objeto de numerosos debates. Sucedió el 12 de noviembre 1972, en la pequeña localidad de Rosmead (Sudáfrica), sobre las 20:30 horas, cuando el Sr. Harold Truter,  director de la escuela de secundaria conducía su vehículo de regreso a las instalaciones del colegio y observó una inusual luz en el cielo. Desde el interior de su automóvil, el profesor distinguió, al aproximarse, que se trataba de una luminaria con un resplandor brillante de color blanco verdoso que se hallaba encima de una pista de tenis que existe junto al colegio y las viviendas donde residía. La luz de desplazó verticalmente desapareciendo en el firmamento.
La familia Truter fotografiada en la pista de deportes donde aparecieron los misteriosos desperfectos...

Pese a la resistencia del recubrimiento de la pista, esta aparecía seriamente dañada y algunos restos fueron hallados a varios metros de distancia.

 

  
El testigo en un principio no dio mucha importancia al hecho, pero al bajar de su coche y pasar cerca de la pista de tenis, el Sr. Trute detectó un fuerte olor a aceite quemado. Mirando a través de la barrera de alambre que rodeaba la pista, el testigo comprobó que la superficie de la cancha de tenis estaba destrozada y esparcida por los alrededores. También había agujeros de 12,5 centímetros de profundidad y cuyos restos estaban dispersos en paralelo a las líneas blancas. En un lado pudo ver un charco de alquitrán fundido reflejando la poca iluminación del área a esas horas. La valla no presentaba daños que pudieran delatar que se trataba de un acto vandálico. Posteriormente se comprobó que los arboles de los alrededores presentaban fuertes quemaduras, muriendo a los dos meses. Incluso la verja parecía haber estado expuesta a una fuente de calor. Los daños se habían producido en varias áreas de la pista de tenis, la mayor era de medio metro cuadrado, y los restos estaban esparcidos entre 50 centímetros y 2 metros del pavimento levantado.
La policía de Sudáfrica investigó la zona sin hallar aparentemente la causa de los destrozos, aunque descartó que fuera provocado por un OVNI...
 
 
 Algunos restos de la pista aparecieron a unos 183 metros de distancia junto a una colina cercana. Las investigaciones oficiales efectuadas en el lugar, al parecer, no detectaron nada anómalo, ni radiactividad ni ningún otro dato que pudiera indicar que aquellos misteriosos daños estaban vinculados a la misteriosa luz observada por el maestro, aunque tampoco se encontraron explicaciones razonables sobre qué o quién habría provocado estos desperfectos, ya que ni la puerta de entrada, cerrada con llave, ni la valla habían sido forzadas. Por su parte el conocido y polémico Coronel Lothar Neethiling, director de los laboratorios de criminalística de la policía de Sudáfrica, que examinó algunos restos, aseguró tajantemente a la prensa que aquello no se debía al aterrizaje de un platillo volante. Neethiling estaba convencido que los daños habían sido fruto de la acción de algunos vándalos armados con picos. Sin embargo varios policías descartaban esta posibilidad teniendo en cuenta, la extrema violencia ejercida sobre la pista, y que algunos restos se hallaron muy lejos de la zona. Incluso para mas extrañeza se dijo que algunas porciones estaban incrustadas en los arboles de los alrededores.

La mítica revista "Flying Saucer Review", en su numero de enero/febrero de 1973, reflejó en su portada los enigmáticos hechos de Rosmead...
 
 
 

Aquella noche la policía de Rosmead había recibido muchas llamadas de ciudadanos alertando de la presencia de OVNIs en la ciudad, "incluyendo informes de avistamientos por parte de funcionarios locales. "  Al mismo tiempo, que el director del colegio observaba la misteriosa luz, a unos 18 Km. de distancia el sargento Goosen y  el agente Brazelle habían visto a través de los prismáticos una extraña luz en el cielo sobre Rosmead. El enigma de lo ocurrido aquella noche sigue siendo un misterio sin resolver…

 

 

 

JOSE ANTONIO CARAV@CA
 
 
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