lunes, 31 de marzo de 2014

EL ENCUENTRO DE VILLAS BOAS

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Uno de los casos clásicos por excelencia de la ufología mundial estuvo durante algún tiempo en “cuarentena” debido a las connotaciones sexuales del encuentro, lo que hizo que los investigadores se mostraran reacios a darlo a conocer públicamente de una manera generalizada. Durante años el suceso fue mantenido en un discreto segundo plano, hasta que la popularización de las abducciones, a finales de la década de los años sesenta, con la publicación del libro “El viaje interrumpido” de John G. Fuller hizo que la experiencia vivida por un joven brasileño por fin fuera conocida en todo el mundo. Aunque en un principio la divulgación solo incluía las iniciales del informador o un seudónimo Adhemar.
El incidente sucedió el 15 de octubre de 1957, cerca de Sao Francisco de Sales, en el Estado de Minas Gerais (Brasil), el protagonista un campesino de 23 años llamado Antonio Villas Boas. Se encontraba trabajando con su tractor de noche para evitar el calor, cuando cerca de su posición vio descender un extraño OVNI en forma de "pájaro" o “insecto”, mientras su vehículo se detenía misteriosamente. Antes de que pudiera reaccionar dos pequeños humanoides, con escafandras y unas “mochilas” a sus espaldas intentaron atraparle, pero Villas Boas tras golpearlos pudo escapar. En su carrera, varios seres le agarraron fuertemente consiguiendo inmovilizar al joven tras una buena “refriega”.
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El Dr. Olavo Fuentes examinó a Villas Boas

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Villas Boas describió a los ocupantes del OVNI como de estatura baja de aproximadamente 1´60 metros de altura, ataviados con un extraño mono blanco formado con “escamas metálicas” que le dañaron en el forcejeo. Sobre la cabeza tenían unos cascos opacos con solo dos aberturas redondas a la altura de los ojos, un cinturón ancho, guantes gruesos y zapatos de tacón alto. Lo introdujeron en el estrafalario artefacto subiendo por una escalera metálica. En el interior del OVNI, Villas Boas comprobó que todo estaba fuertemente iluminado, existiendo una columna de metal lustroso que unía el suelo con el techo. Tras tomarle muestras de sangre de su barbilla con un extraño aparato en forma de pipa luminosa conectada a un no menos enigmático recipiente en forma de cáliz, los seres le condujeron a otra estancia donde había una "cama" de plástico negra. En ese instante el campesino Boas pudo ver unos signos rojos sobre una de las puertas de la estancia, que cuando estaba cerrada no dejaba de ver ningún tipo de señal, ni marca visible de la existencia de la misma. En esos momentos los humanoides, con gran agilidad y destreza le quitaron toda la ropa al joven mientras le restregaban por el cuerpo con una “esponja” impregnada en un líquido refrescante que le hizo vomitar. “Al igual que una ducha, había varios agujeros, a través del cual se produjo un humo gris, que se disolvió en el aire. De ahí el olor. Me sentí muy mal y tuve arcadas, fui a una esquina y vomité. Entonces podría respirar sin dificultad, sin embargo, seguía sintiéndome mal por ese olor” relató Villas Boas. .
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Esquema de la nave vista por Antonio Villas Boas, que fue descrita con precisión por el testigo incluso aportando infinidad de detalles y medidas concretas: Pese a ello, la mayoría de los dibujos presentados hasta la fecha no se han ajustado, sobre todo en proporciones, a la descripción dada por Villas Boas.

Dibujo de la nave basada en las medidas facilitadas por Villas Boas. Junto a la escalera se aprecia la altura del testigo (a la derecha) y la de los humanoides (izquierda) que según el relato del campesino le llegaban a la altura del hombro.





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Minutos mas tarde, hacia su aparición en escena, una pequeña "mujer" con larga cabellera rubia y grandes ojos azules rasgados, totalmente desnuda, según Villas Boas "su cuerpo era el más hermoso que había visto en mi vida". No hizo falta mucho tiempo ni mucho ingenio, para que el joven brasileño se diera cuenta de las "intenciones" de su anfitriona. Realizaron el acto sexual sobre la "cama" y todo se desarrollo con "normalidad", exceptuado un ligero detalle, Villas Boas afirmó que la "mujer" gruñía como un animal. Muy mal no debió desenvolverse el muchacho cuando la “dama” pidió otra entrega fogosa del brasileño. Una vez terminado el "trance", la ardiente "tripulante" se dirigió hacia la salida, no sin antes señalar con el dedo índice, al testigo, su vientre y luego el cielo, en clara alusión al lugar donde nacería el "hijo" de ambos. . .
 
Detalle del casco. Pese a utilizar este termino, el testigo hacía referencia a que los humanoides tenían la cabeza cubierta por la propia extensión del traje al que se unía perfectamente sin costura visible. Aunque mas grueso y reforzado por la parte superior podría haberse tratado de un "mono" parecido al de los buceadores con algunos elementos mas rígidos como por ejemplo en la cabeza, manos y botas. Villas Boas afirmó que el tamaño de la cabeza, sobre todo en la zona superior era el doble de alto de lo normal. De allí emergían tres tubos. Los investigadores especulan que dicha excesiva protuberancia, así como los tubos, podría albergar el mecanismo de respiración del traje.


 
 

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Tras su “aportación a la causa” el joven fue invitado a visitar los entresijos de la aeronave, donde pudo observar una habitación donde había tres seres sentados, en sillas giratorias y se comunicaban entre ellos emitiendo “gruñidos” ininteligibles. Manipulaban unos controles y le llamó la atención una mesa que tenía una especie de pequeña caja de cristal, con un contador similar a un reloj y en lugar de los números 3, 6 y 9, tenía una marca negra y en el sitio donde se emplaza el número 12, poseía “cuatro símbolos negros pequeños seguidos”.
Antes de abandonar el artefacto el campesino brasileño intento robar éste pequeño artilugio, que debía pesar unos dos kilos, pero fue descubierto por los ocupantes del OVNI que no con muy buenas maneras le enseñaron la puerta de salida.
Ya desde el exterior el testigo pudo ver como la nave se elevaba en medió de un fuerte viento y desaparecía en la fría noche. Había estado más de 4 horas a bordo de la aeronave.
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LA INVESTIGACION
El Dr Olavo Fuentes, ufólogo brasileño examinó a conciencia el caso de Antonio Villas Boas concluyendo que parecía estar diciendo la verdad. En su examen médico, Fuentes señaló que a raíz de su encuentro el joven tenía dificultades para dormir, que los primeros días vomitaba con frecuencia y apenas tenía ganas de comer. Durante varios días tuvo picores en los ojos y una suave irritación. Curiosamente tras el aparente ataque de insomnio de las primeras jornadas durante aproximadamente un mes fue victima de una pesada somnolencia. Durmiéndose con extremada facilidad en cualquier hora del día. En varias partes de su cuerpo aparecieron extrañas heridas y hematomas sin razón aparente. Los principales síntomas fueron denunciados en los tres días posteriores al encuentro, aunque tuvo secuelas durante meses. Algunos expertos están convencidos que las molestias de Villas Boas fueron provocadas inequívocamente por una exposición a una radiación desconocida a saber; migrañas, vómitos, insomnio, falta de apetito, irritación en los ojos, manchas cutáneas, etc
El caso llamó la atención de las autoridades y tal y como me indicó el periodista y aventurero Pablo Villarrubia; “el asustado campesino fue trasladado a Estados Unidos por orden del servicio secreto de la Marina de Guerra de Brasil o por el Ejército del Aire –entonces muy involucrados en la investigación del fenómeno OVNI– por indicación de João Martíns, un ingeniero aeroespacial y, especialmente, por el médico Olavo Fontes, miembro de la hoy desaparecida Aerial Phenomena Research Organization –APRO–, entonces con sede en Tucson –Arizona– y dirigida por el matrimonio formado por Coral y Jim Lorenzen”.
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Boceto de los humanoides observados por Villas Boas. Sobre el pecho tenía un "emblema" o circulo rojo que reflejaba la luz. Todo el traje estaba lleno de "rayas" oscuras a semejanza de escamas. Los guantes fueron descritos como muy gruesos e incomodos para poder mover los dedos con total comodidad. Las botas eran muy anchas por la base y puntiagudas, como algunas "zapatillas deportivas".
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Villas Boas ocultó algunos datos de su experiencia por pudor, como el hecho de que tras la segunda cópula con la tripulante, ésta le tomó una muestra de semen.
Pero existen otros puntos oscuros en el caso de Villas Boas que nos tememos nunca llegaran a ser aclarados. PabloVillarrubia acompañado por el notable ufólogo Claudio T. Suenaga consiguieron entrevistar, en 2002, a Ordécia Villas Boas hermana del protagonista del incidente, que a los 70 años de edad aún recordaba vivamente muchos detalles de lo ocurrido en 1957. La noche de marras, su hermano regresó a casa muy asustado, tembloroso y con la piel muy amarilla. Tenía una mancha morada en la frente y en el mentón (marcas que según el investigador brasileño Walter Buhler fueron visibles durante al menos 3 años). Al cabo de un rato vomitó una sustancia amarilla.
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El magnífico investigador Pablo Villarrubia en compañía de Ordecia Villas Boas hermana del testigo en el año 2002. (Cortesía Pablo Villarrubia)








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La hermana aportó un detalle bastante extraño a toda la trama: “Vinieron en una camioneta y se lo llevaron (unos hombres con uniformes) para hacerles exámenes médicos y averiguar si mentía o no. Antonio me dijo que la NASA le sometió a varios exámenes, entre ellos, la máquina de la verdad”. La parte mas controvertida del viaje a los Estados Unidos, es cuando en California, las personas uniformadas que lo visitaron durante algunos años, le mostraron a Villas Boas los restos de un “platillo volador” junto a otro en perfecto estado, que tenían dentro de un hangar…
El investigador Pablo Villarrubia insistió en esta cuestión: "Se le sometió a interrogatorio y el detector de mentiras en California. Fue llevado a un área abierta donde los restos de un platillo volante se habían encontrado. A continuación, le mostraron otro, en buen estado, dentro de un área cerrada como un museo, preguntándole si era idéntica a la que había visto. Me dijo que era muy similar. Él siempre estuvo acompañado de un periodista, que tenía un nombre extranjero y actuó como intérprete, y siempre estaba rodeado de personal uniformado estadounidense ". João Francisco de Queiroz sobrino del famoso abducido habló con los investigadores sobre éste aspecto: “Comentó que, pasados unos meses, unos hombres se lo llevaron a Estados Unidos para ser sometido a unos análisis. Me dijo que prácticamente le forzaron a ir. Le llevaron supuestamente para que observara un aparato volador semejante al que vio aquí. Además, Antonio había tallado en madera un platillo, una replica de lo que había visto. Se encerró varios días y no salió hasta que terminó”.
Incluso al parecer le regalaron algunas propiedades en California para comprar su silencio…
Un final inesperado para un encuentro de alto voltaje…

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JOSE ANTONIO CARAV@CA
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