miércoles, 16 de noviembre de 2016

EXPEDIENTE ROSWELL: CONOCE LA VERDAD SOBRE LAS DIAPOSITIVAS DE ROSWELL...






A finales de junio de 2015, y después de 3 años de una ardua y frenética investigación, el controvertido "affaire" de las diapositivas de Roswell había generado en mi archivo más de 500 correos electrónicos, al menos 5.000 mensajes privados de mensajería de texto, 30 artículos, más de 100 entradas en mi muro de Facebook y un exhaustivo diario de anotaciones de casi 450 páginas.
Todo esto sirvió como base para la elaboración de “Expediente Roswell: El Informe definitivo” (Ediciones Oblicuas), donde se desgrana, paso a paso, las pesquisas que condujeron al descubrimiento del mayor fraude ufológico de los últimos tiempos…

Conoce toda la verdad de un asunto que aún guarda muchos secretos…

martes, 1 de noviembre de 2016

A VUELTAS CON LAS DIAPOSITIVAS DE ROSWELL









Hacía mucho tiempo que no dedicaba ni un minuto de mi tiempo en escribir sobre las diapositivas de Roswell, sin embargo, las recientes declaraciones efectuadas por el ufólogo Tom Carey (uno de los responsables del enorme fiasco) en el programa “The 'X' Zone Radio Show” de Rob McConnell (26/10/16) merecen unas pocas líneas. Al parecer, según se desprende de sus declaraciones, Adam Dew, el gestor de toda la trama de las supuestas fotografías de los extraterrestres de Roswell, había validado la antigüedad de las imágenes por mediación de los expertos de Kodak, y este simple hecho, les había infundado grandes expectativas y garantías, a Carey y Don Schimtt, sobre la realidad de lo que mostraban.
Una de las polémicas diapositivas...





Además, para mayor confianza, las otras diapositivas de la “colección”, en las que se veía a varias personalidades y al mismísimo Eisenhower, les hicieron creer a los ufólogos norteamericanos que los autores de las imágenes, Bernard y Hilda Ray estaban muy bien situados socialmente, por lo que era probable, según las deducciones de Carey y Schmitt, que hubieran tenido acceso a un recinto secreto para fotografiar el cuerpo de un extraterrestre. Pero lo más interesante de esta entrevista, es que Carey admitió, por primera vez, que la famosa diapositiva numero 10, que nunca apareció, podría contener la solución a todo el enigma. Ya que en dicha imagen se podía leer perfectamente el contenido de la placa que estaba a los pies del presunto alienígena, y que señalaba que se trataba del cuerpo momificado de un niño de 4 años. Sin embargo, Adam Dew y Josep Beason, según se desprende de las palabras de Carey, la ocultaron de forma intencionada para mantener el misterio en torno a la naturaleza del ser retratado. Aunque pudiera parecer que las manifestaciones de Tom Carey le iban a alejar definitivamente de este bochornoso episodio ufológico, de manera insospechada, y haciendo gala de una nula autocritica, el ufólogo añadió que no descarta por completo la idea, de que realmente se tratara de un ser extraterrestre que había muerto por algún motivo y que fue enterrado por los nativos norteamericanos en el Siglo XIX. Lo dicho. Bochornoso.



NOTA; PARA MAS INFORMACION "EXPEDIENTE ROSWELL: EL INFORME DEFINITIVO" 2007. PINCHAR AQUI.









JOSE ANTONIO CARAV@CA



Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.

domingo, 16 de octubre de 2016

LOS SUICIDAS DE TERRASSA






Poco antes de las siete de la mañana del 20 de junio de 1972, los operarios de un convoy de RENFE (Barcelona-Zaragoza) hicieron un macabro descubrimiento en la vía del tren. A pocos metros de apeadero de Torrebonica (Barcelona) había un cuerpo inerte sobre los raíles con la cabeza seccionada, por el paso de uno de los trenes. Inmediatamente se abrió una investigación, las diligencias judiciales descubrieron que había dos cadáveres. Sobre los cuerpos encontraron unas desconcertantes “notas de suicidio” que decían: “LOS EXTRATERRESTRES NOS LLAMAN. WKTS. 88”. Según averiguó rápidamente la policía las víctimas eran José Félix Rodríguez Montero (47 años) y Juan Turú Vallés (21 años) aficionados a los OVNIs, y fundadores de una extraña asociación denominada: “RASDI & AMIEX, Rastreadores del Infinito, Amigos de Inteligencias Extraterrestres”. Aunque las autoridades y la prensa de la época determinaron que el trágico desenlace de los dos suicidas había estado motivado por sus extravagantes y locas creencias en los extraterrestres, aún existen muchas incertidumbres en torno a los acontecimientos que llevaron a estas dos personas a tumbarse sobre los raíles del tren a la espera de una muerte segura.
Una de las mayores controversias planteadas en este caso indica que aquella madrugada, junto a los 2 investigadores malogrados, podrían encontrarse terceras personas en el lugar de los hechos. Pese a que el impacto con el tren en el momento de la muerte debió de ser muy violento, las notas fueron halladas sobre los cadáveres sin manchas de sangre y perfectamente colocadas sobre ellos. 

Lugar del trágico suceso (Cortesía Manuel Carballal)
Posición de los cuerpos (Cortesía Manuel Carballal)





El investigador Josep Guijarro decía en un documentado reporte titulado “Caso Terrassa, Los Contactados Suicidas”: “La famosa nota manuscrita se hallaba en el pecho, sin alfiler alguno que la sujetara a la ropa, sólo el peso de la mano que descansaba sobre él. Pudimos comprobarlo más tarde cuando, con la autorización del juez, pudimos examinar el sumario 42/72 que recoge las diligencias del caso. Allí con los números 6 y 7 se hallaban las dos notas manuscritas en papel cuadriculado. No habían sido dobladas y ninguna de ellas tenía manchas de sangre. ¿Cómo era posible? ¿A alguien se le ocurre que después de ser arrollados por el tren una nota de papel permanezca en su sitio sin haberse manchado ni arrugado? Eso indica que, al menos, tuvo que haber una tercera persona en el lugar de los hechos. Mención aparte merece el informe de autopsia realizado por el patólogo Manuel Baselga. En él se admite que en la mano derecha de José F. Rodríguez había un trozo de algodón blanco limpio en el que “no se aprecia olor de sustancia alguna”. Pero, ¿es que no podían analizarlo? ¿Y si estuvo impregnado de algún producto adormilante inodoro? La duda ya nunca podrá resolverse. En la autopsia, además, había otro detalle importante. Mientras Turú hacia menos de dos horas que había tomado alimentos, José Félix había guardado ayuno ¿Se había preparado tal vez para su “viaje” a Júpiter?”. Tampoco queda claro la naturaleza y contenido de sus supuestos “contactos” con extraterrestres, tal y como describe Guijarro: “Un caso criminalísticamente no resuelto, un “contacto” no probado y una utilización mediática del suceso para asestar un golpe de gracia a la moral de quienes se interesaran por estos temas. Nada sabemos del resto de miembros de Rasdi & Amiex que continuaron con la labor de “mutación” iniciada por los ufólogos suicidas ni si ésta consiguió nuevos acólitos. Tampoco mucho acerca de las creencias que llevaron a Rodríguez y a Turú a pensar en las vías del tren como forma de “trascender”. El investigador Manuel Carballal en un artículo titulado "Los Suicidas de los OVNIs" escribía a este respecto: “La entrevista a decenas de vecinos, familiares, ufólogos y autoridades; los viajes a Madrid, Zaragoza, Tivissa y Terrassa, así como la consulta de archivos ufológicos y policiales, hemerotecas y bibliotecas, nos ha servido para reconstruir la historia de este gran "tabú" apestado de la ufología española, pero no para alcanzar a comprender qué pudo llevar a un hombre como José Rodríguez a elegir una muerte tan horrible y a inducir a un joven inteligente como Joan Turú a acompañarle. Tampoco a comprender cómo los fervientes "discípulos" de Rodríguez pudieron presenciar el suicidio y colocar, como nos hizo deducir M. Rodellar (el funcionario de juzgado que realizó el levantamiento de los cadáveres), el cartel de "los extraterrestres nos llaman" en los cuerpos recién decapitados. Quizás todo formase parte de un experimento de control mental. Quizás fueran "silenciados" por una agencia de inteligencia extranjera, o quizás han viajado a Júpiter del brazo de algún alienígena. Pero mientras nadie demuestre lo contrario, el suicidio de ambos es el resultado de un delirio místico producido por el excesivo amor al cosmos y a los extraterrestres.”

UN MAL PRESAGIO…
A veces la casualidad tiene paradojas insospechadas. Octubre de 1971. La desaparecida revista ALGO publicaba, en su sección de cartas de los lectores, un anuncio de un joven interesado en el tema OVNI. Deseaba conocer personas y asociaciones que tuvieran las mismas inquietudes que su grupo de investigación formado por 5 amigos de Terrassa. A raíz de este anuncio, el joven Juan Turú Vallés conoció a José Félix Rodríguez Montero con el que entabló una gran amistad a raíz de su mutua afición por los “platillos volantes” y sobre todo, en establecer un contacto con sus tripulantes. 

Anuncio de Juan Turú en la revista ALGO
En la pagina anterior del anuncio de Juan Turú, como un oscuro presagio se hablaba del suicido del investigador norteamericano James MacDonald
Posteriormente en un mismo reportaje se recogería la muerte de los investigadores españoles y las del ufólogo norteamericano.





Tan sólo 8 meses después de publicar esta nota en la revista ALGO (20/06/1972), los cuerpos sin vida de Juan y José Félix aparecieron sobre los raíles del tren con una extraña nota sobre ellos: “LOS EXTRATERRESTRES NOS LLAMAN. WKTS. 88”. Así fueron los orígenes del conocido caso de los “Suicidas de Terrasa”.  Como una macabra broma del destino para ambos, justo en la página anterior donde se recogía la carta publicada a Juan Turú, que resultó ser fundamental en su trágico desenlace, se podía leer un artículo denominado: “La muerte del ufólogo Mcdonald fue un suicidio”… Y para cerrar el círculo de esta funesta casualidad, 9 meses después de la publicación de la carta de Turú, el diario Porque, unía en sus páginas las malogradas vidas de los “ufólogos” españoles y el investigador Mcdonald…

LA MISTERIOSA NOTA: ¿UNA POSIBLE INTERPRETACION?
La nota encontrada junto a los cuerpos decía: “LOS EXTRATERRESTRES NOS LLAMAN” y debajo existía una extraña “firma” “WKTS. 88”. Hasta la fecha se ha considerado un nombre en clave de los dos malogrados ufólogos. Sin embargo la interpretación de WKTS.88 nunca se ha resuelto satisfactoriamente. Quizás puede hacer referencia a coordenadas espaciales o terrestres. O tal vez, las letras “W” y “K” pueden ser una clave de los nombres de los dos investigadores y las letras “TS” se refieren a la localidad de Terrassa, y el 88 está representado en realidad mas como el símbolo del infinito que como el numero 8…

La misteriosa nota hallada junto al cuerpo de Juan Turú.




Por tanto, podríamos obtener dos conjeturas de lecturas:
1.- “Los extraterrestres nos llaman desde las “coordenadas” para viajar hasta el infinito…
2.- “Los extraterrestres nos llaman a (W) Jose Felix y a (K) Juan Turú desde (TS) Terrassa para viajar hasta el infinito…

Y aunque todos los indicios parecen apuntar a que mantenían supuestos contactos con seres de Júpiter, el número “6” que se sitúa junto a la palabra extraterrestres en la nota, quizás haga referencia al sexto planeta del sistema solar “Saturno”…

Obviamente todas estas interpretaciones son meras conjeturas, sujetas a debate y en continuo proceso de estudio y desarrollo.







JOSE ANTONIO CARAV@CA

Prohibido la reproducción total o parcial del material incluido en el presente blog sin previa autorización del autor. Propiedad de José Antonio Caravaca.

domingo, 18 de septiembre de 2016

EXPEDIENTE ROSWELL... Primeras lecturas...



por Dani Ransanz Moreno.

El presunto accidente en Roswelll de una nave de origen desconocido tripulada por seres no humanos ha sido a su vez uno de los informes más reveladores del fenómeno OVNI y el caldo de cultivo para que se gesten -a lo largo de 69 años- los fakes más descarados y la primera campaña de descrédito emprendida por un gobierno (USA) para negar la realidad tras el fenómeno OVNI. Esto último, un descarado ejercicio de desinformación, fue avalado desde la década de los noventa por una rigurosa investigación de campo que se eleva a categoría de documento científico a manos del ávido autor e investigador Javier Sierra (Roswell, secreto de estado). Donde el autor destapa un espectacular ejercicio de embaucadora propaganda acometido por el ejército, el gobierno y los medios de comunicación americanos al unísono.

Los datos en torno al caso, con sus más y sus menos, son de sobra conocidos por los estudiosos de este incidente. Pero el público en general ignora la trastienda del caso Roswell, con notables indicios que apuntan claramente y con poco margen de error a que algo verdaderamente extraño y extraordinario ocurrió allí durante 1947. El fraude premeditado y orquestado por Ray Santilli  -respecto a una autopsia que no era tal-  fue debidamente desmontado en el citado libro -tanto por Javier Sierra como por Josep Guijarro- pulverizando el poco interés que existía en la población mundial respecto al caso Roswell.

Y ahora, en nuestra época, otro evento similar a la presentación de aquel “revelador” film despertó el interés de la comunidad ufológica que veíamos como  unas polémicas diapositivas pretendían ser la prueba definitiva del evento Roswell.

Gracias a internet y las redes sociales, durante el pasado año 2015 tuve ocasión de seguir el desarrollo de la investigación en directo y meterme en el meollo desde el primer segundo. Algo inédito hasta la fecha. Recordemos las herméticas investigaciones que han dominado desde sus inicios el campo de la ufología. Algo está cambiando...

De hecho, en 2015 a raíz de esto se creó un grupo llamado “Roswell Slides Research Group (RSRG)” donde el investigador gaditano José Antonio Caravaca, en colaboración con otros expertos, llevó a cabo un riguroso análisis multidisciplinar que resolvió una trama orquestada en torno a unas dudosas diapositivas, cuyos expositores pretendían apuntalar como prueba definitiva de la presencia extraterrestre en la Tierra y, de paso, vincularlas al incidente Roswell. Un nexo que jamás existió más allá de la imaginación de sus promotores.

¡La encrucijada es tremenda! Sus entresijos imposibles de abordar en una nota tan breve como esta y el estudio publicado por Caravaca al respecto (Expediente Roswell, el informe definitivo. Ediciones Oblicuas 2016) revelador como ningún otro. Por eso no puedo más que recomendar vivamente su lectura. Pero al margen de la controversia que ha rodeado las diapositivas me quedo con ese “algo está cambiando...”

Caravaca lo ha definido del siguiente modo: “Sin pretenderlo, demostramos que esta novedosa forma de encarar la investigación ovni puede traer muchas satisfacciones a una disciplina que cada cierto tiempo se ve salpicada por un escándalo que le resta muchísima credibilidad de cara a la opinión pública. Sin querer menospreciar los evidentes adelantos originados por ufólogos independientes, queda claro que para abarcar o enfrentar determinadas investigaciones se hace indispensable elevar otro tipo de encuestas radicalmente diferentes a todo lo que habíamos visto hasta la fecha. El trabajo en equipo, la comunicación y la confrontación de opiniones opuestas se hacen indispensables para afrontar los desafíos de la investigación ovni de este siglo”.

Lejos quedan ya los archivos celosamente guardados en armarios y ficheros cuyo inevitable desenlace fue y será dormir el sueño del olvido. Por primera vez investigadores, científicos, escépticos y todo el que quisiera tuvimos la oportunidad de participar en una investigación en común, abierta y en directo; aportar, sumar, refutar, debatir, exponer puntos y contrapuntos y buscar juntos, entre todos y siempre en honor a la verdad. Lo cual derivó en la resolución de las diapositivas como lo que eran: otra falacia más que pretendía asentarse en el lecho de la comunidad ufológica con una praxis similar a la empleada por Santilli.

Como investigadores y divulgadores nos debemos al empirismo, algo que resumió con maestría el profesor Asimov cuando aseveraba: “Con la confianza en el juego limpio de la Naturaleza, el hombre necesitaba conseguir un sistema ordenado para aprender la forma de determinar, a partir de los datos observados, las leyes subyacentes. Progresar desde un punto hasta otro, estableciendo líneas de argumentación, supone utilizar la <<razón>>. Un individuo que razona puede utilizar la <<intuición>> para guiarse en su búsqueda de respuestas, mas para apoyar su teoría deberá confiar, al fin, en una lógica estricta. Para tomar un ejemplo simple: si el coñac con agua, el whisky con agua, la vodka con agua o el ron con agua son brebajes intoxicantes, puede uno llegar a la conclusión que el factor intoxicante debe ser el ingrediente que estas bebidas tienen en común, o sea, el agua. Aunque existe cierto error en este razonamiento, el fallo en la lógica no es inmediatamente obvio, y, en casos más sutiles, el error puede ser, de hecho, muy difícil de descubrir”.

Encontrar errores y falacias en la argumentación de cualquier hipótesis o razonamiento ha sido un ejercicio intelectual practicado desde antiguo. Ha ocupado a los pensadores griegos y llega con la misma fuerza hasta nuestra actualidad. De hecho, los fundamentos y reglas de la “lógica sistemática” fueron definidos en el siglo IV a. de J.C. por Aristóteles de Estagira, cuando resumió en sus escritos las bases de un razonamiento lógico.

Veinticinco siglos después, José Antonio Caravaca -junto con todos los partícipes de la investigación- da fe de ello con una exploración contundente y rigurosa de las evidencias que derribó los argumentos que pretendieron afianzar una realidad tras las “falsas” diapositivas de Roswell.

Algo está cambiando. Sí. Y si dejamos de mirar nuestro ombligo y colaboramos de forma activa, unos con otros y siempre en honor a la verdad, el fenómeno OVNI, sí o sí, será dotado del rigor científico que siempre se le ha reprochado como carencia. Haremos investigaciones cada vez más elaboradas y contundentes y, al mismo tiempo, evitaremos, como ha sucedido aquí, que una falacia se instale en el inconsciente colectivo y pase años reverberándose en el mundo de las paraciencias.

Obras como la que ocupa esta nota, son un claro ejemplo de ello. Es literatura que en el tiempo se convertirá en historia. Y si bien es cierto que jamás sabremos la realidad tras el incidente de Roswell, poseemos suficientes elementos de juicio para pensar que se nos oculta, desde el inicio de la era de la información, un conocimiento que trascenderá las bases actuales del conocimiento humano. Un saber que nos pertenece por derecho y que perseguiremos por los siglos de los siglos. Porque somos curiosos, inteligentes, sabios, inocentes, ignotos y torpes. Somos humanos y en la imperfección de nuestra conciencia reside nuestra belleza como especie. Una especie que merece mucho más y por esa razón la búsqueda seguirá, en adelante, con métodos más efectivos y elaborados.

Este libro constituye uno de esos documentos que todos los estudiosos debemos tener en nuestra biblioteca para, tal vez, explicarle un día a nuestros hijos: “Aquí, a raíz de este suceso, cambiamos nuestra metodología y la humanidad, al igual que un cardumen de peces, avanzamos juntos, moviéndonos todos a una, hacia nuevos parámetros del conocimiento. A partir de aquí, se produjo un despertar de conciencia sin precedentes que transformó por completo la investigación en el siglo XXI”.

Y un autor, José Antonio Caravaca, fue en parte responsable de ello.



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martes, 26 de julio de 2016

EXPEDIENTE ROSWELL: EL INFORME DEFINITIVO



¡Llegó el momento!
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Los demás tendrán que esperar a las librerías...y a que correos no la líe en agosto...
¡A partir de ya!